Era una verdadera tontería que él estuviese ahí, oficiando su gran funeral, iba en contra de todas las posibilidades, se supone que ella iba a vivir más que todos ellos juntos.
--Pero así son las cosas-- dijo él en voz alta.
Siguió apilando los troncos, porque eso sí, la muy necia se había negado a morir sin antes sacarle esa promesa de que le iba a dar un funeral a lo griego, poniéndole las monedas en los ojos y quemando su cadáver.
--No quiero alimentar gusanos, y si lo hago mi espíritu te perseguirá por toda la eternidad. Y ya sabes que soy peor que todos esos bombarderos.
Al recordar eso sonrío. Incluso el clima era agradable, el invierno parecía burlarse de todos al concederles un día sin corrientes heladas y el suficiente sol para poder saber que era de día. Así, termino pronto de hacer la pira fúnebre. Tras comprobar la solidez de la estructura fue por el cuerpo de Ysabeau para colocarlo con delicadeza en la pira, de una bolsa en su chamarra sacó las dos monedas que ella le dio, nada más y nada menos que dos dracmas en un estado que cualquier curador envidiaría.
--¿De dónde demonios los sacaste?-- Grito Sebastién con asombro.
--Shhh-- Ysabeau se acomodó-- Aún tengo muchos secretos, por ahora te diré los que te ayuden a seguir vivo, o al menos hasta llegar a mi funeral.-- Intentó sonreír pero le quedó una mueca algo extraña por el dolor de la herida y porque la vida se le escapaba en cada palabra.
Sebastièn le colocó las monedas en los párpados y la contemplo ahí, en esa pira, tan sola y tan quieta, parecía que estaba durmiendo y que despertaría de un momento a otro dispuesta a patearlo porque se había quedado dormido cuando le tocaba montar guardia.
En un suspiro ahogo sus ganas de llorar. Carraspeó antes de empezar a hablar.
--Voy a decir unas palabras antes de incinerarte. Y si no te gusta ya puedes venir a patearme.-- Evitó mirarla, temía romper a llorar.-- Ysabeau, no te voy a decir lo asombrosa que eres, ni lo mucho que te vamos a extrañar, sé que tú odiarías eso. Así que voy a decirte que espero estés en un lugar donde sí exista la cerveza de barril y no en lata, pero nada de cigarros. Todos estábamos seguros que el cigarro te iba a matar antes que...
"A lo mejor te encontrarás con algún listo que te quiera decir Ysa y no lo golpearás porque ahí estará Tito. Y aunque me encantaría estar ahí para presenciarlo, aún no puedo. Tengo que batir tu récord. Aún me dejaste unos cuantos.
Sebastièn tomó el encendedor de Ysabeau y prendió la pira.
Amanecía cuando todo estaba reducido a cenizas.
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